Joseph John Thomson

1856 Cheetam Hill - Cambridge 1940

 

El padre del electrón como se le llama en muchas ocasiones nació en un pequeño pueblo cerca de Manchester donde su padre ejercía como librero. Ya en los estudios de grado medio entró en contacto con la física experimental en el Owens College. Más tarde ingresa en la Universidad de Cambridge. Allí estució Matemáticas pero pronto se pasó al campo de la Física en el Cavendish Laboratory donde pronto logró una cátedra de Física y poco después entró como miembro en la Royal Society de Londres.

En 1890 se casó con Rose Elizabeth Paget y en 1918 fue nombrado Master del Trinity College. En ese cargo, que ocupó hasta su muerte, pudo tratar a muchos jóvenes con intereses no científicos. Eso le gustaba e hizo con ello muchos nuevos amigos. Thomson demostró interés por muchas más cosas que por la ciencia. Se interesó en la política, las novelas, los dramas, el deporte universitario y en los aspectos no técnicos de la ciencia.

El reconocimiento de los méritos científicos de Thomson es muy notable porque su vida profesional estuvo dedicada casi íntegramente a profundizar más y más en una rama aparentemente poco brillante del conocimiento. Los trabajos de Thomson empezaron a tener interés cuando se concentró en la medida de la carga eléctrica generada en un gas sometido a un haz de rayos X, sobre la que publicó juntamente con su joven colaborador Rutherford la observación de su decrecimiento espontaneo y veintiséis años más tarde su aportación más conocida es el desarrollo de una teoría para la recombinación de iones en un volumen de gas irradiado.

J.J. Thomson concibió una idea que fue comprobando cuidadosamente hasta que pudo resolver definitivamente la controversia acerca de la naturaleza de los rayos catódicos.

Acerca de este problema las escuelas científicas estaban divididas: de una parte los físicos británicos y los franceses sostenían que la radiación consistía en un flujo de partículas electrificadas, mientras que la escuela alemana defendía que los rayos se producían en el éter y diferían lo mismo de la luz ordinaria que de los rayos X.

La aportación más importante de Thomson consistió en mejorar progresivamente la técnica de realizar el vacio, con lo que pudo llegar a la conclusión de que los rayos eran independientes de la naturaleza del gas de llenado de la ampolla y de la naturaleza de los electrodos que se colocaran en ella. La conclusión que le pareció evidente y que dio a conocer ahora hace cien años es que se trata de un flujo de corpúsculos que están presentes con su propia carga eléctrica en cualquier tipo de materia.

El hecho es que el premio Nobel que recibió en 1906 hace mención de sus méritos en la realización de trabajos decisivos en el estudio de la conductividad de los gases. Esto es absolutamente cierto y todos los que hayan trabajado en la medición de las radiaciones ionizantes mediante detectores llenos de gas son deudores de la obra ingente de Thomson y de sus sucesores.

La prueba más palpable de que J.J. Thomson debió de ser un profesor excelente, es que en esa lista hay nada menos que siete premios Nobel..

Sir Joseph John Thomson murió en Cambridge el 30 de agosto de 1940.

Teoría: {1}, {2}, {3}, {4}, {5}, {6}, {7}, {8}, {9}, {10}, {11}, {12}, {13}

Prácticas: {1}

Cuaderno de Química

Cuaderno de prácticas de Química